La muerte de una trabajadora petrolera en el Hospital Regional de Petróleos Mexicanos (Pemex) en esta capital, que la Sección 44 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) atribuyó a la falta de medicamentos de emergencia, profundizó el conflicto entre los trabajadores y el responsable de los servicios médicos de la empresa en Tabasco.
La empleada fue identificada como Karla Vargas Morales. De acuerdo con un pronunciamiento de la dirigencia sindical, durante su atención médica hubo carencia de medicamentos considerados indispensables para responder a una emergencia, entre ellos flumazenil, adrenalina y atropina.
El sindicato sostuvo que el fallecimiento ocurrió en un contexto de desabasto de medicamentos e insumos que, según sus denuncias, se mantiene desde hace casi cinco años en las unidades médicas de Pemex.
En un comunicado dirigido al subdirector de Servicios de Salud de Pemex, Ruy López Ridaura, los dirigentes de la Sección 44 denunciaron el deterioro de la atención médica y exigieron que se investiguen las circunstancias que rodearon la muerte de su compañera.
“La realidad es irrefutable: demasiados pacientes han ingresado con la esperanza de ser atendidos y han perdido la vida en medio de carencias, omisiones y un sistema de salud que se encuentra en estado crítico”, señaló el sindicato.
El gremio petrolero afirmó que la falta de medicamentos, insumos básicos y mantenimiento de infraestructura ha llevado a los servicios médicos de Pemex a “el peor momento de su historia”.
El sindicato también acusó a López Ridaura de ordenar presuntas represalias contra trabajadores que han denunciado las carencias de los hospitales y exigido los insumos necesarios para desempeñar sus funciones.




