La fotografía más reciente disponible sobre situación conyugal corresponde al Censo de Población y Vivienda 2020. En ese año, 31.4 por ciento de los tabasqueños de 12 años y más declaró estar soltero, mientras que 35.1 por ciento estaba casado y 21 por ciento vivía en unión libre.
El dato que más llama la atención aparece al mirar hacia atrás. En el año 2000, 42.2 por ciento de la población de 12 años y más estaba casada. Para 2010 la proporción había descendido a 39.4 por ciento y en 2020 llegó a 35.1 por ciento. En apenas dos décadas, el matrimonio perdió 7.1 puntos porcentuales.
Cómo cambió la relación entre matrimonio y unión libre
Al mismo tiempo, la unión libre avanzó prácticamente en sentido contrario. En 2000, 13 por ciento de los tabasqueños de 12 años y más vivía bajo esta modalidad; en 2010 ya era 17 por ciento y para 2020 alcanzó 21 por ciento. Son ocho puntos porcentuales de crecimiento en veinte años.
El contraste cambia por completo la lectura del fenómeno. Tabasco no necesariamente se está convirtiendo en un estado de personas sin pareja; está convirtiéndose en un estado donde cada vez más personas deciden vivir en pareja sin casarse.
La diferencia puede parecer pequeña en términos estadísticos, pero representa una transformación social importante. Hace dos décadas, por cada 100 tabasqueños de 12 años y más, 42 estaban casados y 13 vivían en unión libre. Para 2020 eran 35 casados y 21 en unión libre.
La soltería disminuyó pese al cambio en las formas de pareja
La población soltera, de hecho, siguió una trayectoria diferente a la que sugeriría la idea de una entidad que “se está quedando soltera”. En 2000 representaba 37 por ciento; en 2010 bajó a 33.6 por ciento y en 2020 se ubicó en 31.4 por ciento. Es decir, proporcionalmente hay menos solteros que hace veinte años.
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Entonces, ¿Qué está pasando? La respuesta parece encontrarse en una modificación de lasprioridades y de las decisiones conyugales. Para una parte de la población, especialmente entre las generaciones jóvenes, formar una pareja no necesariamente implica casarse de inmediato, mientras que para otros la decisión de vivir juntos puede anteceder al matrimonio o convertirse en una alternativa permanente.
Los jóvenes ocupan un lugar central en esta transformación. A nivel nacional, el promedio de edad a la primera unión pasó de 23.4 años en 1990 a 24.9 años en 2020. La tendencia apunta a que la formación de una pareja estable ocurre a edades más tardías, en un contexto en el que estudiar, conseguir empleo, alcanzar estabilidad económica y acceder a una vivienda pueden convertirse en pasos previos a formar una familia.
El matrimonio, sin embargo, está lejos de desaparecer. Durante 2023, Tabasco registró 9 mil 756 matrimonios, de acuerdo con las estadísticas del INEGI. La entidad tuvo una tasa de 5.81 matrimonios por cada mil habitantes de 18 años y más, ligeramente por encima de la tasa nacional de 5.57.
Lo que ha cambiado es su lugar dentro del conjunto de decisiones personales. Casarse continúa siendo una opción para miles de parejas, pero ya no concentra por sí solo la manera en que los tabasqueñosestablecen una relación. La unión libre ha ganado suficiente terreno para convertirse en una de las principales formas de convivencia en el estado.
También existen diferencias entre hombres y mujeres. En Tabasco, los hombres registraron una mayorproporción de soltería: 34.9 por ciento frente a 28.2 por ciento de las mujeres. La situación conyugal, por tanto, tampoco se comporta de la misma manera para ambos sexos.
Las separaciones legales forman parte de este nuevo escenario. En 2023, Tabasco registró 24.8 divorcios por cada 100 matrimonios, una proporción inferior a la nacional, que fue de 32.6. Esto muestra que, pese al descenso relativo del matrimonio, la entidad tampoco se encuentra entre las de mayor ruptura matrimonial.
El problema para conocer qué ha ocurrido exactamente en los últimos seis años es que todavía no existe un nuevo censo que permita comparar la situación conyugal de los tabasqueños con el mismo nivel de detalle. Por ello, el Censo 2020 continúa siendo la referencia estadística más sólida para medir esta transformación.
Pero la tendencia de fondo resulta clara. El Tabasco de hoy tiene proporcionalmente menos personas casadas que el de hace veinte años y una proporción mucho mayor de habitantes que viven en unión libre. Al mismo tiempo, la soltería no aumentó: disminuyó.




